lunes, 20 de marzo de 2017

Y COMPRENDER…


Mirar…
Robarle al silencio
su susurro…
Clavar los ojos
en tu horizonte…

Decir
sin hablar…
Entender
sin pensar…

Encontrarte…
Dejar en tus labios
mi savia
sin tocarte…

Perderse…
Vagar por la quietud
de tu piel
sin estremecerse…

Mirar…
Mirarte…
…y comprender.

Il trovatore
De musas y ensoñaciones...
© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
(original autentificado)


Cerah - And she was beautiful
(por Unifrom)



martes, 14 de febrero de 2017

Y TÚ…


Mi vida…
El tiempo
que tarda una hoja
en nacer, desprenderse
y caer…

Mi vida...
La distancia
que recorre el camino
hasta recogerse
sobre si mismo…

Mi vida…
El instante
en que el silencio
anuda sobre tus labios
mi beso…

sábado, 11 de febrero de 2017

MIRO AL MAR…


“Detén el paso belleza
esquiva, detén el paso.
Besar quisiera la amarga,
amarga flor de tus labios”

Antonio Machado (1875 – 1939)


Miro al mar, y encuentro tus labios en sus olas. Sigo mirando, y descubro tu cuerpo en sus pliegues. Cierro los ojos y creo reencontrar el cálido perfume de tu piel acercándose…

Me acerco hasta la playa caminando desde la montaña. Me uno a esta ceremonia en la que tierra y mar se abrazan solo para sentirme más cerca de ti.

Te añoro hasta cuando olvido que ya no estás aquí… Me pregunto por qué no aproveché cada segundo, por qué no pasé horas solo mirándote… escuchándote… tocándote… haciendo todo eso que me hubiera permitido hacerte parte indivisible de mí.

Siento que no te supe vivir… Sé que nunca me entregué a ti… que nunca te dejé encontrar el camino hasta lo más recóndito de mi espíritu. Siento que nunca supe cómo vivirte en primera persona, sin condiciones, sin prejuicios, sin ataduras… Sé que yo no era yo.

Ahora hago con los recuerdos que me has dejado todo aquello que no supe hacer cuando te tenía a mi lado. Ahora interpreto tus palabras, tu voz, tu canto… tus silencios… Ahora navego tu humano ser, tu alma de mujer… la santidad de tu cuerpo…

sábado, 4 de febrero de 2017

MÁS QUE AMOR…


Brillaron
tus ojos…
Vibraron
mis labios…

Olivia Hussey - Romeo & Juliet (F. Zeffirelli, 1968)
Se encendieron
tus pómulos…
Palideció
mi semblante…

Se humilló
tu mirada…
La busqué
para entregarme…

miércoles, 25 de enero de 2017

NEBULA LACRIMAM…


Nebulosa lágrima
que resplandece en tus ojos…
¡Qué lánguida se deja caer…!
¡Cómo enciende tu mejilla…!

Cristalina mirada
que hasta mí se acerca…
¡Qué dulce en su susurro…!
¡Qué pudorosa en su reclamo…!

miércoles, 18 de enero de 2017

LA LEYENDA DE LA LUNA DE OTOÑO


“El ser humano que no ha amado apasionadamente
ignora la mitad más hermosa de su vida”

Stendhal (1783 – 1842)


Cuentan con obstinada gravedad los vecinos de los alrededores que no se trata de una leyenda, que la remota aldea de Iverdane es tan real como el lago que se encuentra a sus pies. Sin embargo, son muy pocos los viajeros que han podido llegar hasta tan inaccesible lugar de los Alpes, entre montañas y selvas. Según se cuenta, no regresaron todos los que llegaron hasta allí y, de los que lo hicieron, ninguno quiso hablar jamás de lo que vieron.

Después de arduas averiguaciones he podido tener conocimiento de los extraños sucesos que parece ser que ocurrieron hace cientos de años, sin poder precisar exactamente cuánto, si bien se tiene referencia de que esta historia fue contada por trovadores en los tiempos en que el prodigioso Francesco Petrarca cantaba a su amada Laura de Noves mientras que el grandioso Dante Alighieri hacia lo mismo con su adorada Beatrice Portinari.

Según cuenta la leyenda, dos jóvenes se enamoraron con tal ardor que el pecho les quemaba noche y día, a la vez que sufrían de constante melancolía cuando no podían compartir su tiempo. Ella, Elisa Schell. Él, Uwe Kleiber.

Un buen día llegaron hasta la aldea unos soldados exigiendo que se cumpliera la leva que obligaba a toda la comarca en tiempo de guerra. Uwe fue reclutado a la fuerza y los dos jóvenes se vieron tristemente separados sin que pudieran hacer algo al respecto. Antes de partir, se prometieron amor eterno: Elisa esperaría el regreso de su amado.

Pasaron los años y los soldados fueron regresando a medida que las hostilidades cesaron. Elisa esperó y esperó, siempre en vano, pues su amado ni aparecía ni daba señales de vida. Nadie pudo certificar su fallecimiento, sin embargo nadie había podido saber cosa alguna de él, por mínima que fuera.

La joven, cada otoño recogía una hoja amarillenta de haya y la guardaba en su cofre de madera. Su desánimo crecía con el paso de los años mientras la pequeña urna se iba llenando.

Tiempo después se supo que Uwe estaba vivo pero había perdido totalmente la memoria. Ni siquiera sabía quién era. Un buen amigo le había reconocido y lo llevó hasta Iverdane, donde fue acogido por su familia. Para entonces, hacía tiempo que Elisa había terminado de llenar de hojas su arcón y, anegada de dolor, había encaminado sus pasos al lago. Fue durante la primera luna llena de otoño, en un frío lunes. Según se cuenta desapareció en las aguas heladas del lago justo en el lugar donde la luna toca la ribera.

jueves, 8 de diciembre de 2016

DEL AMOR…


“Alguna vez, de un costado de la luna
verás caer los besos que brillan en mí…”

Alejandra Pizarnik (1936 - 1972)
Del poema “Más allá del olvido”


Tantas palabras… Tantas frases… Tanto arte… ¡De tantas diferentes formas invocamos al amor…! Bien lo sabemos nosotros cuándo hemos recorrido el mundo entero con el corazón para encontrar su sentido y perfecta realización… Doloroso trayecto si es la inocencia el único equipaje con el que se viaja.