domingo, 24 de junio de 2018

OLGA Y ENZO. RETRATO. 2 DE 3.- EL RETRATO DE ENZO


“Cuando enmudece tu lengua
y se apresura tu aliento
y tus mejillas se encienden
y entornas tus ojos negros,
por ver entre sus pestañas
brillar con húmedo fuego
la ardiente chispa que brota
del volcán de los deseos,
diera, alma mía,
por cuanto espero,
la fe, el espíritu,
la tierra, el cielo”

Gustavo Adolfo Becquer (1836 - 1870)
De Rima XXV


Las manos hundidas allá, en el fondo de los bolsillos de su gabán. Enzo ruega que el tiempo se detenga y baje Olga al andén para abrazarle una vez más. En su desconsuelo querría decirle que la ama con tal pasión que se le consume hasta el aliento.

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La humedad y el frío de la tarde, ya anochecida, le castigan desde los pies hasta la cabeza. Pero no es la inclemencia del tiempo lo que ocupa su pensamiento pues en su pecho solo arde, en doliente secreto, la llama de su atropellado sentimiento. La soledad acecha, no por estar solo, sino por tener que desprenderse de aquella mujer a la que apenas conoce pero que ya identifica como parte indivisible de su mismo ser.

A Enzo se le nublan los ojos. Se siente acorralado, apremiado a actuar, pero sin saber qué hacer. Tal es su agobio que un impulso ciego le pide echar a correr y subirse al vagón de ese sombrío tren. ¿Será así la vida?, se pregunta. ¿Tanta crueldad será posible? ¿Por qué permitirá el destino que surja el amor entre dos seres que nunca podrán entregarse libremente?

Un súbito resplandor sorprende a Enzo. Dirige su mirada al cielo, por donde una luna llena de imponente apariencia se asoma entre las nubes. Su extraordinaria belleza, solo comparable a la de su amada, le impide seguir en silencio. Retorna a los ojos de Olga para hablarle, a sabiendas de que no puede escucharle desde el interior del vagón, tras el cristal.
― Podrá decir el mundo entero que no sentí lo que siento, pero nada me hará renunciar a lo que tan firmemente vive en mí, tan adentro. Indigno sería negar lo que la vida tan inesperadamente me trajo, si es este el más bello de los regalos jamás habido, más delicioso por repentino.
Olga no puede oírle pero parece entenderle. Ve en Enzo su mirada rota, sus labios sedientos, sus pómulos encendidos, sus manos temblorosas, su pecho agitándose con furia… ¡Puede ver tanto amor manando de su cuerpo entero…! ¡Tanta pasión…! Y tanto dolor brotando de esa herida… que no cree poder distinguir si le asfixia más su angustia o la del propio Enzo.
― El amor es castigo cuando nace imposible o no es correspondido. ―Olga balbucea, con cierto tono. Pero quiere oír su voz…
La mujer clava sus manos en el cristal y empuja con fuerza hacia un lado. Al fin una hoja de la ventana cede y puede escucharle…
― Me pregunto, Olga, por qué he de sentirme culpable de aquello que no elegí sentir por ti, que es amor, tan puro como humilde. Y me interrogo, una y mil veces, por qué debería apagar esta llama, de tan intenso fulgor que hasta mis entrañas arden sin control, si su reclamo me exige, ante todo, ser dócil y, a ti, entregarme. ¿Por qué habría de renunciar a aquello que me fue dado sin yo pedirlo? ¿Por qué debería aceptar que el destino juegue tan cruelmente conmigo?
Enzo baja la mirada, abatido pero aún rebelde, sin sentirse vencido. Agita su cabeza de un lado a otro…
― ¡No! ¡No…! ¡Te amo! ¡Te amo…! Y no por callar dejará de resonar en tus oídos mi reclamo…
Respira con dificultad antes de volver a mirar a Olga…
― Olga… Mi amada Olga… Bien sabes que nuestras miradas se hablaron antes de que pudiésemos articular palabra alguna. Todo quedó secretamente guardado para la eternidad en el silencio con el que nos declaramos.
Clava su mirada cristalina en la mujer, sin apenas pestañear.
― ¡Si al menos pudiera guardar en la memoria de mis labios uno solo de tus besos…! Hasta mi propia vida le regalaría al destino para que dispusiera de ella a tu antojo.
Olga, sin ser consciente de sus actos, corre hacia la puerta del vagón cuando el tren está a punto de emprender la salida…


Il trovatore
De musas y ensoñaciones...

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(original autentificado)


Helen Marshall - The Moon is a Harsh Mistress
(por Dracapalley)


jueves, 31 de mayo de 2018

OLGA Y ENZO. RETRATO. 1 DE 3.- EL RETRATO DE OLGA


“Los lirios blancos en su tallo erguidos
secáronse también,
y airado el viento arrebató sus hojas,
arrebató sus hojas perfumadas
que nunca más veré.

Otras rosas después y otros jardines
con lirios blancos en su tallo erguidos
he visto florecer;
más ya cansados de llorar mis ojos,
en vez de llanto en ellos, derramaron
gotas de amarga hiel”

Rosalía de Castro (1837 - 1885)
Hojas marchitas


A través del empañado cristal del tren se puede vislumbrar, en el interior, su lánguida mirada y una mano que se mueve de un lado a otro en lento y menudo peregrinar. Así de agónica es su despedida; un adiós al que apenas se resigna. En unos pocos segundos los raíles tomarán cuerpo y se convertirán en el verdugo que mutilará sin piedad la majestad de su auténtico sentimiento.


Del video de Amygdala, "ÓlafurArnalds – Epilogue"
Por dentro, la congoja es una llamarada que toca a rebato. Así se siente, cruelmente atrapada entre la espada y la pared, entre el deseo y la responsabilidad. ¿Por qué no pueden ser las cosas más sencillas? ¿Por qué tiene que renunciar a alimentar ese nuevo, cálido y brillante fuego que le regala la vida? ¡Injusta vida…!

En su zozobra, Olga pierde, por momentos, el contacto con el suelo. Cree que no tardará en desmoronarse sobre el lecho de carne y huesos en el que se ha convertido. Ahora ve claro que su corazón le ha huido para volver a reunirse con él. Se siente vacía, como un muñeco de paja en medio de la soledad de la siembra. Apenas puede contener las lágrimas y se muerde los labios sin darse cuenta. Su rostro es un puro poema de amor y desesperación... Neruda podría haberse inspirado en ella para escribir aquel retrato en verso que aún hoy, tantos años después, sigue emocionando al lector.

jueves, 10 de mayo de 2018

SECRETOS…


“Lejos de tu jardín quema la tarde
inciensos de oro en purpurinas llamas”

Antonio Machado (1875 - 1939)


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Sueños imposibles…
Voces y palabras
que esperamos escuchar
durante toda una vida…
pero que nunca llegarán.

Amores puros
que un día brotaron
de nuestro corazón
para no ser correspondidos…

Secretos que quisimos olvidar
pero que quedaron varados
en algún perdido océano
de nuestra juventud.
Hasta que un día descubrimos
que nos pertenecen
tanto como nosotros a ellos

miércoles, 14 de marzo de 2018

REMINISCENCIAS (ALLÁ, ENTRE LOS NARANJOS…)


“¡Desventurado el que ha cogido
tarde la flor!
Y ¡ay de aquel que nunca ha sabido
lo que es amor!”

Rubén Dario (1867 - 1916)


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Me pregunto, enojado,
por qué no terminé
aquel verso que escribí
cuando la noche
desplegó su magia,
en aquel día de abril.

Me pesan todas esas palabras
que balbuceé enamorado
sin encontrar el valor
para habértelas recitado…
Allí, donde nos descubrimos.
Allá, entre los naranjos.

jueves, 18 de enero de 2018

DOS SERES DE LUZ…


“Pues si te empeñas en soñar, te empeñas
en aventar la llama de tu vida”

Rubén Darío (1867-1916)


Somos dos seres de luz,
dos almas gemelas
navegando océanos imaginarios,
buscando en el tiempo
sus segundos más preciosos…

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Somos dos espíritus,
dos seres impetuosos
que se aman y se atraen,
y que descubren temerosos
su desnuda inocencia…

Somos dos cometas,
dos minúsculas estelas
surcando universos paralelos,
persiguiendo, como niños,
el rastro de una quimera…

lunes, 27 de noviembre de 2017

NO OLVIDES, AMOR…


“…brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas…”

Octavio Paz (1914 – 1998)


Tal vez, en el crepúsculo
de nuestro último día
se resuma la epopeya
de toda nuestra vida…
¿Será cierto
que el tiempo,
doliente peregrino
de nuestra existencia,
finalmente nos olvida…?
Unknown author
En mi memoria
aún se agitan los ecos
de apasionados amores…
de inolvidables primaveras…

Aún me alcanza implacable
la huella del pasado
para dar nueva y efímera savia
a lo que una vez tanto amé.
Al mirar atrás
la vida se me muestra
como un reguero inacabado
de ilusiones y promesas…

sábado, 23 de septiembre de 2017

MI ALMA ANUDADA…


“Si tú oyeras
a la amarga adelfa sollozar,
¿qué harías amor mío?
¡Suspirar!”

Federico García Lorca (1898 - 1936)


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No es el silencio mi morada… Ni es mi destino desvanecerme en estos infinitos espacios que dan forma al universo. Me pierdo, sí. Vago, a menudo sin rumbo fijo, es cierto. Pero no estoy perdido ni vivo enajenado…
(Silencio…)
Solo me dejo llevar por mi instinto, ese voraz compañero al que todo entrego. Solo sueño, sin saber por qué mi imaginación se desvanece en tan irreconocibles senderos. Tampoco comprendo por qué este punto de locura que es amarte me posee dulcemente hasta haberte convertido en ese entrañable ser que me habita sin estar presente.