sábado, 15 de agosto de 2015

EL PRECISO INSTANTE EN EL QUE NACIÓ LA MAGIA...


En la distancia, te miré, y comprobé que me mirabas... Había entre nosotros un espacio aparentemente vasto y desconocido: éramos auténticos extraños aunque nos hubiéramos cruzado en alguna ocasión de forma accidental. Sin embargo, en nuestros ojos se podía leer todo, como si tuviéramos la clave del código secreto con el que empezábamos a comunicarnos en silencio... secretamente...


Nos mirábamos... Salto la chispa... Se desató un vendaval... Nació la increíble magia del encuentro... Como si hubiéramos sido creados para reconocernos y comprendernos, cómplices de una misma existencia... Como si en el oscuro y silencioso espacio infinito fuéramos como las dos estrellas de un sistema solar binario, girando entre sí en eterna danza... al compás de una misma sinfonía...

Separamos la mirada y no pasó mucho tiempo antes de que nos volviéramos a mirar. Ya nada nos podía distraer... Habíamos bebido del brebaje mágico del amor. El por qué de aquello y todo lo que vino después fue el fruto de un misterio que jamás podremos descifrar...

Nosotros simplemente lo vivimos: enajenados... poseídos... perdidos... Dejándonos llevar...

Il trovatore
De musas y ensoñaciones...
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Dickon Hinchliffe - Somerset House
(por Eric P. Alvaro)


2 comentarios:

ALBORADA dijo...

Extraños de un tiempo y a la vez tan cercanos, una mirada desde la infinitud, donde nunca existió el tiempo.

Bellas letras como siempre, mi querido amigo.
Es tan grato saber que estás y con ese mismo maravilloso amor latente dentro de ti.

Abrazos miles y todo mi cariño

C. Lucía dijo...

Termino de apurar el brebaje mágico de tus letras y un dulce sabor se ha quedado impregnado en el corazón. Qué maravilla, Emilio.

Te encuentro, una vez más, en otro blog y aquí me tienes en tu casa, encantada de volver a verte.

Un abrazo grande y mi cariño, querido amigo. Cuídate mucho.