jueves, 21 de julio de 2016

TU MAR...


Cuando a ti me acerco, y se humedece el silencio de nuestras miradas, puedo sentir el rumor de las olas en tu interior… Y su mansedad… Su lentitud… Su paz…

Y cuando dejo reposar mi cabeza sobre tu pecho puedo sentir ese sereno balanceo de tu mar… Me dejo llevar como si fuera un minúsculo velero abandonado al azar…