sábado, 11 de febrero de 2017

MIRO AL MAR…


“Detén el paso belleza
esquiva, detén el paso.
Besar quisiera la amarga,
amarga flor de tus labios”

Antonio Machado (1875 – 1939)


Miro al mar, y encuentro tus labios en sus olas. Sigo mirando, y descubro tu cuerpo en sus pliegues. Cierro los ojos y creo reencontrar el cálido perfume de tu piel acercándose…

Me acerco hasta la playa caminando desde la montaña. Me uno a esta ceremonia en la que tierra y mar se abrazan solo para sentirme más cerca de ti.

Te añoro hasta cuando olvido que ya no estás aquí… Me pregunto por qué no aproveché cada segundo, por qué no pasé horas solo mirándote… escuchándote… tocándote… haciendo todo eso que me hubiera permitido hacerte parte indivisible de mí.

Siento que no te supe vivir… Sé que nunca me entregué a ti… que nunca te dejé encontrar el camino hasta lo más recóndito de mi espíritu. Siento que nunca supe cómo vivirte en primera persona, sin condiciones, sin prejuicios, sin ataduras… Sé que yo no era yo.

Ahora hago con los recuerdos que me has dejado todo aquello que no supe hacer cuando te tenía a mi lado. Ahora interpreto tus palabras, tu voz, tu canto… tus silencios… Ahora navego tu humano ser, tu alma de mujer… la santidad de tu cuerpo…

Una suave brisa trajo hasta mí tu perfume de sirena… Es como una caricia, como si estuvieses aún aquí, como si nunca te hubieras ido… Y me abrazo a ti hasta sentir que estás conmigo…

En el horizonte que se apaga recién florece la luna llena… Te amo. Profundamente, te amo…

Miro al mar… y te veo.


Il trovatore
De musas y ensoñaciones...
© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
(original autentificado)


Lowercase Noises - Silence Of Siberia
(por Andy Othling)


1 comentario:

Entre palmeras... dijo...

Hay amores que son mar y cielo, habitan en la línea que dibuja el horizonte, en la sonrisa de la luna que espera la caricia del sol, en ese momento se siente el ligero roce de un beso que los hace eternos, el mar se viste de espuma blanca para llegar a la orilla y escribir en la arena, te amo...

Querido Emilio, cuando le escribes al amor, su inmensidad está en tu prosa.

Un gran abrazo, mi cariño y admiración.